IBIZA TRAIL MARATÓN 2018. 28/10/2018.
A
más de un año vista, poco puedo comentar de esta carrera. Es una
prueba que me encanta, y en la que participan corredores venidos de
muchos países. Se ha creado cierto caché en el mundo del Trail
Running y es un lujo tenerla en casa.
El
problema es que suele conincidir con el Half Triatlón de Ibiza, y
eso me hace tener que decidirme entre una competición u otra. Es una
decisión dura, pero cada vez tiro más al monte, y dado que me he
inscrito a la Ultra trail de Ibiza de principios de Diciembre, esta
competición en Octubre me viene genial.
Muy
buena organización y un recorrido precioso por la zona norte de Sant
Antoni de Portmany, pasando por torrentes, calas, la zona de Es
Amunts, Cap Nonó. En resumen, una prueba muy recomendable y
corrible. No tiene demasiado desnivel pero, al estar muy próxima a
la costa, y por las condiciones especiales de Ibiza, se puede hacer
muy dura.
Este
año compito como preparación para la Ibiza Ultra Trail de
principios de Diciembre. A poco más de un mes vista puede ser un
test perfecto para comprobar el progreso de los entrenamientos y para
poder detectar deficiencias subsanables en este tiempo.
Participo
confiado. Llevo buenos entrenamientos y estoy bien de peso. Un poco
cargado por las horas dedicadas esta semana. Que se trate de un test
no me ha permitido bajar demasiado ni la carga ni la intensidad esta
semana. Y lo noto. Pero de eso se trata.
El
día anterior diluvia, lo que hace que el recorrido se vuelva técnico
y un poco peligroso en determinadas zonas. Debido a ello la
organización, con buen criterio, decide que se darán dos vueltas al
trazado de la media maratón dado que la zona de Es Amunts y Corrales
den Guillem se ha vuelto peligrosa y ha habido desprendimientos.
El
recorrido de la media es más asequible y menos técnico. Con un
desnivel significativo, eso si, lo que unido a lo resbaladizo del
terreno hace que los tiempos no se presuman que puedan cambiar con
respecto al trazado original.
Acudo
con mis Hoka Speedgoat que he comprobado que se defienden a las mil
maravillas en terreno graso y roca mojada. Se agarran como una lapa
y, aunque no sean demasiado rápidas, aportan seguridad.
Antes
de comenzar cae un tremendo chaparrón, por lo que ya salimos
empapados. Posteriormente, durante el recorrido, nos caerán un para
de ellos pero no tan copiosos como el primero.
Comienzo
con buenas sensaciones. Atrás, como a mí me gusta. Siempre he
preferido adelantar a ser adelantado.
El
inicio es suave hasta la subida a Sa Talia de Sant Antoni, donde ya
se forma trenecito, de ahí al primer avituallamiento en Cala Salada
es terreno fácil salvo por un torrente muy resbaladizo. Se forma
cola en una bajada en la que la organización ha puesto cuerdas.
Tardamos una eternidad en descender ese tramo, pero no es cuestión
de agobiar a los de adelante. Quizás, y nota mental para el año
próximo, lo más apropiado hubiese sido salir un poco más fuerte y
no perder tantos minutos esperando mi turno par ala bajada. Las
Speedgoat se comportan de maravilla y voy avanzando puesto conforme
llego a Cala Salada. De ahí una subida suave, pero larga y constante
hasta el desvio a Cap Nonó. Avituallamiento que me paso ya que llevo
configuración de Ultra, con la camel con 1,5 litros de agua y dos
Soft de 650 ml de isotónico.
 |
|
La
primera subida a Cap Nonó se hace bien, la segunda será más dura.
Bajada a Cala Salada y vuelta a Sant Antoni para la segunda vuelta.
Voy genial y bien de tiempo. Mi previsión es bajar de 6 horas y a
este paso acabaré por debajo de 5:30 horas.
La
segunda vuelta más de lo mismo pero ya sin agobios ni trenecitos. En
la subida a Cap Nonó se me rampa el isquio derecho y me hace parar
un buen rato a recuperar. Es mi cruz. Me faltan parte del cuádriceps
y del semitendinoso de esa pierna por una antigua lesión. Mi pisada
sufre por ello y es habitual que me repercuta en sobrecarga del
isquio. Me ocurre en triatlón y en trail. Estoy acostumbrado, pero
no por ello deja de molestarme. Pero sé lo que hacer, un buen
estiramiento, un poco de reposo masajeando la zona y empezar a subir
de espaldas hasta que se normalice la tensión del músculo.
Corredores que me pasaban se mostraban extrañados por verme subir de
espaldas, pero me funciona.
A
mitad de la subida a Cap Nonó ya puedo de nuevo subir de frente. Me
hago con un palo para poder liberar un poco a la pierna derecha de
las zonas con más pendiente y lo dejo en el punto geodésico de Cap
Nonó.
A
partir de ahí bajada técnica que hago con mucha suavidad por las
molestias que me quedan y, de ahí a meta, tranquilidad y sin forzar
ya que noto que la zona se ha quedado ligeramente dolorida y no
quiero forzar una lesión a poco más de un mes de la Ultra.
Cuando
llego a Meta soy feliz. He disfrutado y apenas he sufrido. Lo que
soñamos todos en una competición. Llego sobradamente por debajo de
6 horas (las 5:30 se esfumaron cuando me dio el arrechucho al isquio)
y encima están mi dona y mis dos niñas esperándome. Finalmente 05:44:11. Buen tiempo.
Qué
más se puede pedir!. Ahora a dar las últimas puntadas a la
preparación de la Ultra y a intentar disfrutarla también.